Tras criticar el jueves el plan europeo de garantías de seguridad para Ucrania, Rusia advirtió que considerará como «objetivo legítimo» toda presencia militar occidental en ese país.
La reacción de Moscú congela toda esperanza de que la iniciativa pueda poner fin al conflicto más mortífero en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, que se prolonga desde hace casi cuatro años.
Rusia continúa bombardeando Ucrania, en particular a las infraestructuras energéticas del país. Más de un millón de hogares se quedaron el jueves sin agua ni calefacción, en medio de temperaturas gélidas, tras ataques nocturnos con drones.
La embajada de Estados Unidos en Kiev advirtió el jueves por la noche de un posible ataque aéreo ruso «de alta importancia» en Ucrania en los próximos días. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, compartió esa alerta.
Rusia ha advertido en varias ocasiones que cualquier despliegue militar occidental en Ucrania constituye para ella una línea roja.















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