El gobierno de Estados Unidos, que encabeza Donald Trump, emitió ayer una alerta máxima dirigida a sus ciudadanos y residentes, instando a no viajar ni permanecer en Venezuela.
Esto, argumentó la Casa Blanca, ante los riesgos de detención ilegal, tortura durante la detención, terrorismo, secuestro, prácticas policiales injustas, delitos violentos y disturbios civiles, según una comunicación oficial de la embajada estadunidense vinculada al territorio venezolano.
Al respecto, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció que el despliegue militar de Estados Unidos en aguas del Caribe es un plan «inmoral, criminal e ilegal» contra su país, que busca un «cambio de régimen».
Maduro ordenó esta semana el despliegue de 4.5 millones de efectivos de la milicia, un cuerpo adscrito a la Fuerza Armada conformado por civiles, y llamó para el fin de semana a un alistamiento militar para ampliar sus filas.
El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, instó a Estados Unidos y Venezuela a “bajar la tensión, ejercer moderación y resolver sus diferencias por medios pacíficos”, según su portavoz Daniela Gross De Almeida.















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